Perpetua en Eribea (44)

A su edad, la única ventaja que le encuentra a las reuniones concertadas en Virtualia es que puede presentarse con el uniforme de gala y todas sus condecoraciones, siempre, sin importar cuán trivial sea la ocasión, e incluso mientras él sigue en casa, cómodamente enfundado en su pijama de seda. Sabe que Rodolfo Lupus hace lo mismo, pero en todo caso, virtual o real, el uniforme del Jefe de la Policía no impresiona en lo más mínimo al General retirado Ismael Garro.

Por lo demás, nota que buena parte de la legendaria intimidación que solía imponer su presencia, en los encuentros simulados no se transmite con fidelidad sobre su eventual interlocutor. ¿O será simplemente la vejez lo que le ha restado poder a su carisma? Según Garro, la culpa es de los más jóvenes de la Colonia: cualquier chico de catorce años en el apogeo de su acné puede ir, por ejemplo, a una disco 24 horas de Virtualia con el mismo avatar que el suyo. No han restringido eso, todavía. El chico puede ponerse su mismo uniforme como si fuera un disfraz cualquiera, no el resultado inequívoco de una carrera militar de años. Puede bailar vestido de General Garro toda la noche y todo el día, rozándose con piratas caribeños, con superchicas y zebras humanas. Para Garro es un acierto que en los sectores del oeste no tengan acceso a Virtualia. Quién sabe hasta dónde llevarían las cosas esos negros, se dice. Arruinan todo lo que tocan.

La oficina de Lupus en Virtualia, en la que Garro espera al Jefe de Policía, es un extenso óvalo vidriado con piso de mármol, marcos de acero y muebles de maderas claras y redondeadas. Todo es así en Virtualia: desmedido, limpio, diseño puro. Grandes espacios sin columnas innecesarias. En el continuo de los ventanales están los seis sectores de la ciudad; las avenidas que los separan son como los rayos de una rueda vistos desde su eje. Los vidrios superponen sobre el paisaje la información en tiempo real de las comunicaciones entre todas las unidades, incluidos los monitores, aunque si el Jefe lo desea puede apagar esa capa de vectores, letras y números coloreados y quedarse sólo con el paisaje de la ciudad.

(Garro conoce la oficina real del Jefe de la Policía: es más oscura y pequeña que el baño principal —y muy real— de su piso en el cilindro de vidrio y acero conocido como la Torre Mitre).

Lupus se conecta y su avatar entra por la puerta de doble hoja. Se dan la mano como dos caballeros pero no toman asiento: en Virtualia pueden mantenerse de pie durante una conversación de horas, sin cansarse.

Gusto de verlo, General.

Igualmente, Lupus. Quería que me informara sobre los resultados de la búsqueda en el río de hace dos noches. En realidad esperaba un llamado suyo.

No lo llamé porque en realidad la operación todavía está en curso.

¿Y…?

En uno de los bancos sedimentarios de la costa noroeste encontramos algo que podría estar relacionado con el avistamiento del objeto no identificado.

¿Qué es? ¿Por qué no me avisó enseguida?

Seguimos peinando la zona para ver si podíamos determinar la naturaleza del hallazgo. Todavía no sabemos qué es. Pero esta mañana encontramos otro igual, bastante más al sur.

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