La marea de bronce (39)

La noche del Cultrum

 

Kinnuel miraba el horizonte desde una pequeña loma que protegía la laguna del viento del norte. No tuvo que esperar mucho par ver a los corredores regresar al campamento. Pintel Mapu, el más rápido de sus hombres volvía al campamento improvisado en la laguna desde las tolderías del Lago del Tigre, dónde el viejo gobernaba a una centena de capitanejos y sus hombres. Unos minutos después de poder divisar a Pintel Mapu, vio a los corredores del noreste y del norte aparecer en el horizonte. Silbó para que sus hombres lo releven y bajo al campamento.

Gogoche, la jovencita punchen que viajaba con ellos se le acerco con una pasta hecha con hierbas.

—Voy a revisar su herida, jefe. —le dijo muy respetuosamente.

—No es nada niña. —respondió Kinnuel mirándose el corte que le surcaba el brazo derecho en una línea roja que sangraba casi sin parar.

—Hay que detener el sangrado, gran Kinnuel. —dijo Gogoche y sin prestar atención a una nueva negativa del viejo jefe, le tomó el brazo y esparció la pasta verde sobre la herida. —En un rato, cuando se seque sobre el brazo, la retiramos. —le dijo mientras se acercaba a la laguna para lavarse las manos.

—¿Alguna noticia de Namun, niña? —preguntó Kinnuel refregándose la frente como si calculara la cantidad de cabras que había en el desierto. Se lo veía exhausto.

—No, señor. Ni él ni tus hombres han vuelto.

—Peleó bien hoy. Aunque estaba más preocupado por ti que por la maza del legionario que le machacó la mano derecha. Un guerrero no puede permitirse ese lujo.

—Si, gran jefe. Pero mató a un legionario del sol, estoy orgullosa de él.

—Haces bien, ese cachorro será un gran guerrero.

Gogoche se alejó un poco de los hombres de Kinnuel, el viejo la siguió con la mirada y pudo distinguir el brillo del amor en los ojos de la joven. Los punchen eran duros, pensó, duros pero aún se permitían el amor.

Unos minutos después, Pintel Mapu apareció sobre la colina y sin detener su marcha, pasó junto a su jefe y se metió en la laguna. Con el agua a las rodillas se agachó un momento y haciendo cuenco con sus manos, bebió en cinco o seis sorbos mucho agua. Luego se sentó en la laguna y se dejó caer de espaldas, sumergiéndose. Salió aún agitado y se dirigió a su jefe.

—Perdón Gran Kinnuel, estaba sediento, exhausto.

—Entendido hijo. —dijo Kinnuel y sus hombres se miraron. La denominación de hijo hacía a Pintel Mapu un virtual heredero a tener en cuenta en la elección del jefe cuando esté muriera. Pintel también se sorprendió pero aprovecho su agitación para no dejar entrever su alegría.

—Las tolderías de Lago del Tigre y la Sierra de la Piedra Movediza están evacuadas. El punto de reunión de Mar de Arenas está asegurado y los capitanes están llegando ahí. Los nuestros derrotaron a una avanzada sijer y unos doscientos hombres se quedaron sobre la costa sur del Lago para cuidar un avance sapaninti. —

—¿Vieron alguna formación sapaninti en marcha hacia el sur?

—Hay rumores de que han tomado las Sierras del Milac Torco y han derrotado a los reinos sanan, también que otra columna se dirige a las Sierras Cóndor para presionar sobre los rancas. Y una tercera que viene hacía aquí. Unos treinta mil hombres en total.

—Maldición. Es un exterminio, no una guerra. Nos quieren borrar de la tierra.

—Hay algo más, Kinnuel.

—Una buena noticia, supongo.

—Algo así. La columna que marcha hacia aquí viene encabezada por el príncipe sapaninti en persona. Matarlo detendría todo el avance.

—No creo que el príncipe sea un objetivo fácil, Pintel. Es más su presencia no significa otra cosa que la expansión del Tasullu, las provincias del sur del sol. ¿Se sabe algo sobre constructores, ingenieros, sacerdotes?

—No mucho, pero no hemos podido observar las retaguardias.

—¿Cuántos sijer pudieron contar?

—Un par de miles en cada columna. La que va contra los rancas tiene dos mil armadillos sijer, las otras son milicia de leva con uno o dos batallones de armadillos.

—Seguramente viajan con ingenieros y sacerdotes sumariales. Van a levantar tankos sapaninti en la llanura, seguramente algún pracara en algún punto alto para defender la conquista. —dijo Kinnuel y se acercó a la laguna. —Esperemos a los expedicionarios y luego viajaremos hacia Mar de Arenas. Pintel, ven conmigo, tengo una nueva tarea para ti. —dijo el viejo después de un largo y pensativo silencio.

Cuando se alejaron un poco, Kinnuel se quitó la bincha y se la dio a Pintel Mapu.

—Viaja hasta las lagunas y sierras rancas, muestra mi bincha a Sefuncurá, el jefe más importante de las tolderías rancas. Cuéntale todo lo que me contaste a mí y cuando él confirme tu información, dile que nos reuniremos en el lago Serrayan, en la sombra del Aoinken. Presentar batalla abierta es un suicidio, seguramente el lo sabe. Al menos hasta que podamos reunir una cantidad de huenches que pueda tener una chance contra los sapaninti. Todas las mujeres, de todas las tribus, junto con los niños y las maakis deben ir hacia la Bahía de las Ballenas, es ahora lo más seguro. Dile que si no hacemos esto, nos enfrentamos a la aniquilación. Ni más ni menos que eso.

Pintel miró a Kinnuel esperando que el viejo jefe usara otra palabra, pero pocas veces el gran jefe de los tehuel soltaba palabras por soltarlas, ni siquiera cuando bromeaba. Y esta no era una broma. No era una broma en absoluto. Pintel apretó entonces la bincha con su mano derecha y comenzó a trotar hacia el oeste. Descansaría unas horas después, cuando su cuerpo verdaderamente no pudiera más. En sus pies estaba buena parte de la suerte de su pueblo, de los pueblos huenchen en conjunto, así que el cansancio era un tema menor. No se dio vuelta, pero sintió mucho tiempo la mirada fija de Kinnuel, la mirada de la esperanza, tal vez la última esperanza para los huenchen.

 

Siguiente

Anterior

• Ver listado

Anuncios

¿Qué te parece?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s